crearla vida

Los autores de este tema: Juan Van Kessel y Dionisio Condori Cruz, creo que han acertado de la mejor manera el nombre crear la vida, básicamente basándose en hechos que todavía se aplican en nuestros pueblos ancestrales, por más que lo occidental y la técnica lo hayan invadido. Estoy seguro que estos dos investigadores los hechos relatados los han practicado y vivido.
Ellos inician citando la cultura occidental en el trabajo como actividad económica, enfocada en riqueza y bienestar material que es el medio que lo rodea, el medio natural le ofrece el material, para la actividad. La actividad es parte de su autodefinición .Hacer cosas y producir es deber primordial en su mundo. Aquí se puede afirmar que la vida material está sobre todas las cosas, sin importar nada de su entorno o sea la naturaleza, eso queda en segundo plano, sabiendo que la naturaleza le da toda la materia prima, lo interesante para occidente es sacar todo el provecho para satisfacer sus necesidades, utilizando la tecnología de punta que ahora se denomina y es utilizada en las grandes fabricas, causantes de una alta contaminación al medio ambiente.
Los autores citan a la palabra Homo Faber, que significa hombre hacedor, aplicando ideologías diferentes, occidentalistas por más que sean Cristianos, Socialistas ( sólo nombre, en la práctica son más soñadores en lo económico, ahora llamado socialismo del siglo XX) y Capitalistas. Por su trabajo cree que se recrea al mundo y crea un mundo, pero un mundo desigual, injusto, con un individualismo único. Su objetivo es la tecnología sofisticada que devora los recursos naturales y en especial los materiales.
Ante esto el trabajador se moderniza, esto entre comillas, se vuelve tecnócrata, autónomo, su tecnología marca el paisaje natural, volviéndose un mundo de materia. Citan como ejemplo a un Dios que no es ateo, es lejano, llamado Supremo hacedor. Este Dios ha autorizado a trabajar las cosas del mundo y a transformarlo a su gusto, o sea Dios no se interpone para nada en su actividad.
Lo otro y lo que nos interesa, lo que vivimos a diario como campesinos y andinos, y lo relatado por los autores, que el trabajo se constituye también una producción de bienes necesarios, la diferencia con lo occidental (ambición), lo andino es solidario y necesario y con un respeto a la madre tierra o Pachamama. El mundo para nosotros es el conjunto de materiales disponibles. El mundo es un todo vivo. Un mundo animal que exige respeto y cariño. El agua que es nuestra hermana y hay que conservarla sana y libre, la tierra que es madre hay que respetarla, no agredirla, peor abusar de ellas y todos los elementos que lo conforman.
Los autores y con todo acierto hablan y ejemplifican el trabajo agrícola de campo y ponen especial énfasis el cultivo de la chacra, que es cultivar la vida del mundo, lo mismo en la crianza de los animales y la construcción de su casa. La Pachamama es todo, es divina y es madre universal de la vida. La chacra es fuente de vida, sus frutos son vivos, así como sus semillas y plantas hasta la cosecha, el trabajo a más de ser una actividad diaria es un culto religioso a la vida.
Hasta el momento de éste trabajo he podido quizás repetir algunas cosas que dicen los autores en este libro, esto porque lo veo interesante y son hechos que se dan día a día en nuestro medio y pueblos. Y lo más interesante es que citan el trabajo agrícola, que se diferencia a lo occidental que solamente quiere ver frutos hasta a la fuerza. En lo andino prevalece la minka (ayuda de los vecinos o sea el raime, manos que dan manos que reciben), aquí prevalece la solidaridad. El Andino sabe cuando tiene que preparar la tierra, porque sabe respetarla. Citan también los autores a lugares andinos que están ubicados tanto en el Perú como en Bolivia, donde está viva la actividad comunitaria y la sabiduría adquirida y heredada de nuestros sabios ancestros.
Claro que el hombre Andino y nosotros sabemos cuando tenemos que sembrar, de acuerdo a los tiempos, verano, invierno, otoño y primavera, que lamentablemente ahora no están tan marcados por la industrialización y la contaminación a gran escala. Pero se sabe como contrarrestar una sequía, helada, lluvias, etc, vale recordar que no mucho tiempo en nuestro medio los abuelos preparaban todo para las épocas peligrosas que ellos llamaban, por ejemplo contrarrestaban las heladas, como dicen los autores con quemas de leña al redor de sus cultivos, especialmente en las noches, incluso se utilizada el caucho, que hoy es condenado, pero lo que no condenan es la emanación de humos contaminantes de las fábricas hoy ubicadas muy cerca de los campos de los campesinos, que esos sí destruyen peor que una helada.
Ahora hablan del crecimiento de la frontera agrícola, pero no dicen nada cuando hay una explotación minera a cielo abierto, que contamina y secan las tierras en cientos de kilómetros alrededor de los pueblos agrícolas, no se dan cuenta ni comparan entre un azadón (pico, herramienta de trabajo y un tractor inmenso). Lo agrícola tecnificado es más preocupante donde utilizan los pesticidas, cultivo a la fuerza lleno de químicos que llenan los supermercados, aplastando al pequeño agricultor que hace un esfuerzo grande para tener sus frutos, pero eso es Sumag Kausay, tener para alimentarse con su familia, la autentica soberanía alimentaria, no como nos quieren hacer creer las transnacionales a través de los transgénicos, luego los gobiernos de turno condenan al campesino de invadir la selva.
Para el hombre andino el trabajo gira alrededor del Ayllu, que es el cosmos, su entorno, medio racional y cultural, natural y religioso. Aquí tenemos que mencionar un paradigma que utilizan los hermanos Aymaras en Bolivia la sociedad.
Para Hans, aquí es importante la cosmovisión del hombre andino y en especial al Aymara, citar como paradigma tres elementos: Sociedad Humana, Extra Humana y la Naturaleza o sea hay intervención vital y simbiótica y diálogo intensivo.
Otro tema que me interesó de la lectura es al alimento que es utilizado en gran escala en los pueblos andinos todos los días al tubérculo sagrado la papa, que es cultivado muy afanosamente y sobre todo utilizado de una manera muy emblemática, quizás más que el propio maíz, que evidentemente no es del Abya Yala, pero que también nuestros hermanos campesinos lo cultivan muy ceremonialmente en los Andes.
De todo esto podemos decir que la realidad socio cultural de la comunidad andina son nuestros valores éticos, religiosos y junto a esto se ubican dos hechos: acciones y relaciones sociales, a más el trabajo como parte fundamental, ceremonias obteniendo un resultado sentido y significado.
Para terminar quisiera mencionar, que todo lo relatado realmente de los autores es impresionante, porque se siente la realidad y estas experiencias sobre viven por más que la invasión occidental haya hecho todo por desaparecer, la resistencia es fuerte, por más que han puesto maquinaria técnicamente avanzada en todo tipo de trabajo, lo ancestral prevalece, es por ellos que se debe fortalecer y mantener viva nuestras costumbres.
Estas lecturas nos hacen reflexionar mucho de nuestra realidad, aprendemos cosas muy interesantes del trabajo comunitario que nuestros abuelos aprendieron, practicaron y dejaron para que lo conservemos y respetemos.
Por: Lizardo Zhagui P

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